Guaca rock en receta original

          Ricardo Camarena Castellanos

          Redactor de Espectáculos

           Períodico La Opinión, Los Ángeles, CA.

 

Dentro de la etapa que se ha reconocido como el arranque del rock en español en el vecino país durante la década pasada, y cuya influencia llega hasta el repertorio del grupo Café Tacuba con su versión de Alármala de tos, se encuentra el trío mexicano de “guaca rock” Botellita de Jerez.

          El caricaturista, músico y ahora cineasta Sergio Arau, “El Uyuyuy”, nominado recientemente a un premio Ariel por su cortometraje de animación El Nudo, visitó este diario para hablar de lo que será “El Arrejunte del Milenio” del grupo creador también del “charrock and roll”.

          El trío, formado en 1983 por Arau en la guitarra eléctrica, por Armando Vega-Gil en el bajo –“el guitarrón eléctrico”– y por Francisco Barrios, “El Mastuerzo” en la batería, sentó en México las bases de lo que sería el rock paródico, inventivo y antisolemne, a contracorriente de la impostura de los grupos que trataban –a principios de la década pasada– “de asumir poses de ‘rockstars’, con nombres y letras de canciones en inglés”, señaló uno de los hijos del actor y cineasta Alfonso Arau, y hermano del conductor del programa Despierta América, el comediante Fernando Arau.

          Empieza por el final: “Yo me salí de Botellita en una etapa algo escabrosa; justo cuando inició la primera estación de rock en español en México, Espacio 59. Por otro lado, cuando abrimos el club Rockotitlán, la condición para tocar allí era que los grupos interpretaran rock en español. Entonces, muchos de ellos cambiaron sus nombres y sus letras en inglés y dejaron de imitar. Pensábamos: ‘ah, ya se abrieron puertas’. Pero resultó ser que para los medios éramos los más nacos, los más corrientes. No nos metieron ni en radio, ni en televisión. Y ya estábamos muy cansados, por lo que dejé el grupo en 1988”, evocó el intérprete de ¿Tons’ qué, mi reina? ¿A qué horas sales al pan? y ¡Saca!

          “Supe que en 1995 vivieron al parque Whittier Narrows en un festival de la estación KLVE –justo cuando estaba yo promocionando acá mi disco solista– pero con otros integrantes: Salvador Ojeda, el Señor González. Nos vimos allí y nos dio mucho gusto, tras de cinco años de amistad y de rol. Dos años después ellos hicieron la despedida de esa ‘otra’ Botellita, en el teatro Metropolitan de la Ciudad de México. Fue El último guaca rock, que se editó en disco y en Estados Unidos apareció como parte de la colección Clásicos del Rock, del desaparecido sello Polygram. En ese concierto me hablaron para invitarme a echar un ‘palomazo’, y fui. Sólo toqué en cuatro canciones, pero el momento fue emotivo; algo muy grato”.

Arau confesó: “Soy muy buen guitarrista; sólo tengo dos problemas: el ritmo y la afinación”. Y las risas afloraron. “Cuando se rearmó la otra Botellita entraron excelentes músicos, pero el grupo básico fue el de nosotros tres”.

 Se puso “chinito” de la piel al evocar esa despedida. “¡Wow! Fue tan emocionante, que de allí empezó la idea de hacer algo más. Hace poco fui a México a dirigir el videoclip del grupo El Gran Silencio; el manejador y todos eran fans de Botellita. El nos ofreció, como reto, armarnos una gira; se ‘movió’, lo logró y nos convenció de volver. De allí nuestro ‘Menudo y Flantástico Reencuentro’, nuestro ‘arrejunte’”.

          “Allí, en el Metropolitan, recordé toda nuestra energía, nuestras ganas. Así como cada compañía, cada matrimonio; cada asociación tiene su fuerza, así sentí que era la de los tres en el escenario. Es de una gran intensidad, superbásico”. Botellita, agregó, dio el “Grito” el pasado 15 de septiembre en Guadalajara, y a esa plaza han seguido el Distrito Federal, Monterrey, Nuevo Laredo. “Ha sido divertido no sólo para el trío, sino además para todos los cómplices del público”.

          “Ahora, se ha reeditado en disco compacto el trío de álbumes que grabamos en discos long play. El compilado es el Estuche de Peluche”, añadió el creador con Vega y Barrios de La Odisea Chimalpopunk, formada por El Tlalocman y El Guaca Rock de La Malinche.

          Por otro lado, Arau manifestó su gusto por Plastilina Mosh, Molotov, Café Tacuba, El Gran Silencio y todos los nuevos grupos que han surgido en el rock. “Odio concebir lo nuestro como nostalgia insuperable; siento que cada generación tiene sus bandas. Pero sería interesante que vieran a estos dinosaurios del guaca rock que somos”, bromeó.

          Por otro lado, Arau es también director de una cinta en inglés que trata, en forma hipotética, sobre la repentina ausencia, por un día, de todos los latinos en California, y sus consecuencias. Durante una época, ilustró también con sus caricaturas algunas páginas de la desaparecida revista de  rock Retila.

          “Yo creo que uno no es de un solo track. Ayuda todo lo que haces”, reflexionó el músico que también consideró que “Botellita de Jerez parece una parodia de un grupo de rock, pero realmente lo que parodia es la actitud del <rock superstar>, aunque en cierto momento saque el cobre, el nopal en la frente. Es entonces el peluche que quiere ser mink; el ‘vocho’ (Volkswagen sedán) que quiere ser Rolls Royce”, adujo el creador de proyectos musicales como Los Mismísimos Ángeles y La Sufrida Frida.

“No hay que olvidar que ‘lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc’, como dice nuestra canción del tercer álbum Naco es chido, adonde participaron Alex Lora, Guillermo Briseño, y hay canciones de Jaime López, Rockdrigo González”, finalizó el caricaturista que se decidió a ser músico al asistir en el barrio de Tlalpan a un concierto de López, Emilia Almazán y Roberto González, del grupo Un Viejo Amor.

Botellita de Jerez se presenta hoy jueves 7 de octubre en el club JC Fandango de Anaheim, con Enanitos Verdes, y el domingo 10 en The Whisky a Go Go, con Miguel Morales y La Bandera.

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